Y pasaron las PASO (valga la redundancia). Se podrían hacer varias reflexiones al respecto, pero tal vez lo más paradigmático de la situación sean las consecuencias económicas (al menos desde lo discursivo) que el gobierno se plantea como Política de ahora en más. Y todo a raíz de la performance electoral obtenida en el fallido contrapunto de “la grieta” que unos/as y otros/as, dependiendo del lado de la calle en que se ubiquen, exprimen hasta el hartazgo. De repente el plan económico diseñado por Guzmán (equilibrio fiscal, pago de deuda, mordaza al dólar, etc) pasó a ser el “no plan” y prima ante todo llenar los bolsillos (se habla de IFE y AUH) del potencial votante que en noviembre pueda ser de utilidad en las elecciones legislativas. Desde las esferas del gobierno anunciarían en el corto plazo una batería de medidas, orientadas todas ellas a “mejorar el consumo de la población” y el poder adquisitivo. Supuestamente habría una asignación especial para jubilados/as, pensionados/as y beneficiarios/as de AUH. Todo en potencial porque en Política todo puede variar según la correlación de fuerzas del momento. Y en esa puja de Poder, en este caso dentro del frente gobernante, las caretas se caen y se dejan ver las caras como realmente son.  Las palabras de Tolosa Paz, primera candidata bonaerense del “Frente de Todos”, demuestran el grado de distanciamiento de lo que dicen representar: “se vendrán medidas que tiene que ver con lo salarial y con los trabajadores, entre otros sectores. Ya tuvimos una reunión con el jefe de Gabinete (Santiago Cafiero) y con otros ministros” (…) “Faltó termómetro para darnos cuenta que hay un electorado que está en una situación económica difícil, que no aguanta más, y que está realmente complicado:  ‘tengo trabajo, pero soy pobre’, ‘tengo trabajo, pero no llego a fin de mes”.

La hipocresía reinante exacerba, o debería exacerbar hasta a los más cautos con sólo recordar algunos números del contexto social publicados en estos días en algunos medios masivos de información: “El INDEC había registrado un 42% de personas pobres a finalizar 2020. Un indicador paralelo de la pobreza que realiza el Gobierno Nacional registró que por la pandemia casi la mitad de la población fue empujada a esa situación de vulnerabilidad económica. Se trata del índice de la pobreza multidimensional, que mide otros aspectos como vivienda, empleo o salud, y que alcanzó el 49,6% de los habitantes, lo que equivale a unos 22,7 millones de personas. Tras el primer impacto de la pandemia en la economía, el indicador de la pobreza multidimensional había pegado un salto de casi 20 puntos; subió desde el 28,8% que había registrado en el primer semestre de 2019 hasta el 47%”. Pero esta estadística parece no tener en cuenta Tolosa Paz y el gobierno en general al momento de declarar y repartir culpas.

Las PASO lo que desnudaron es la fragilidad pragmática en que se basa el Frente en el gobierno. Las rencillas internas y las disputas de Poder no son patrimonio exclusivo del Frente opositor liderado por Larreta, sino que el propio peronismo, y sus ocasionales “compañeros de espacio”, demuestran, pos PASO, que en nada se diferencian, en este ejemplo puntual, de “los otros”. En definitiva, es sólo una diferenciación de color.

En sintonía con las palabras de Tolosa Paz parece ir el discurso del “ala moderada/albertista”, mientras que el cristinismo de a poco intenta desmarcarse de la debacle pos PASO, pidiendo no sólo reactivar la economía (parece ser el fetiche que nadie sabe explicar cómo se haría), sino moviendo piezas en ministerios claves. En el gobierno el cimbronazo es agudo ya que ven el ensayo de la elección como un plebiscito de la gestión.

El paso de los días permitirá ver mejor de qué va el tema. Por el momento lo único que está claro es que nos esperan 50 días de bombardeo mediático, recetas mágicas, pases de facturas, etc, etc. 

La Política y sus políticos a flor de piel, en el medio cual botín de guerra, el resto de los mortales.