La CTA “de yasky”, vuelve cansada a la casita de sus viejos, como decía el tango.

Después de aprobar su apoyo a la formula Fernández -Fernández, decide comenzar la rosca político burocrática para ingresar a la CGT. Porque es hora de unir al movimiento obrero para sacar adelante el país y bla bla bla. En el acto estarán invitados muchos dirigentes políticos, algunos en el escenario. Solo basta mirar la foto para poder ver a uno de los responsables políticos de la muerte de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, o escuchar al ex ministro Tomada, hablando como si nadie recordara su alianza con Pedraza y el asesinato de Mariano Ferreira.

Pero la política es, entre otras cosas, no tener ni principios ni ideales fijos. Todo sea en pos de obtener parte en la repartija del poder estatal. Desde que el, por aquel entonces, Coronel Perón termino de darle forma al modelo sindical argentino, la CGT es el lugar indicado. Asegura un sueldo para los dirigentes, el monopolio de los descuentos compulsivos a los laburantes y la posibilidad de estar de los dos lados del mostrador, siendo dirigentes sindicales y patrones al mismo tiempo.Solo pide a cambio, ser cómplice del gobierno. Lo pasado, pisado. Y eso incluye los muertos, la represión, el ninguneo, los rompe huelgas. Lo importante es que el “movimiento obrero” no tenga más sentido que negociar algunas mejoras para que no estalle todo por los aires como objetivo de máxima.

Los astros parecen alinearse para ese gran acuerdo nacional que se propone desde el entorno del candidato a presidente. Reforma laboral, más ajuste y el viejo “de casa al trabajo y del trabajo a casa” propuesto por el general hecho realidad nuevamente. (“evitemos estar en la calle” fueron las palabras de Alberto para los movimientos sociales)

“Cuando nosotros propugnamos la organización algunos dicen que estamos haciendo política. Sí, estamos haciendo política, pero alta política. Nosotros no discriminamos en la organización, nosotros pedimos que se organicen porque es imposible gobernar a un pueblo que no está organizado”. Perón, 1953