El informe “Vivir y envejecer en contextos de desigualdad”, elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, reúne datos sobre población de 60 años y más correspondientes al período 2024-2025 y los compara con mediciones anteriores.
El 46% de las personas mayores declaró insuficiencia de ingresos. La proporción fue del 13% en el estrato medio alto, del 33% en el medio bajo y del 71% en el estrato muy bajo.
La inseguridad alimentaria pasó del 12,3% en 2017-2019 al 18,4% en 2024-2025. En el estrato socioeconómico muy bajo llegó al 40%. En hogares multigeneracionales con niños, el informe registra situaciones en las que las personas mayores reducen porciones de comida o postergan otros gastos.
Las dificultades económicas para acceder a atención sanitaria o medicamentos afectaron al 35,2% de las personas mayores en 2024-2025. En 2022-2023 la cifra era cercana al 25%. El indicador incluye a quienes dejaron de asistir al médico o de comprar medicamentos por razones económicas.
El informe también registra personas mayores que continúan trabajando. Entre los motivos aparecen la necesidad de complementar los ingresos jubilatorios y, en otros casos, la continuidad de vínculos y actividades asociadas al trabajo. También se mencionan situaciones de empleo informal y venta callejera entre personas que necesitan seguir generando ingresos.
En salud mental, el 34% de la población mayor presentó alta sintomatología ansiosa y depresiva. El porcentaje fue del 16% en el estrato medio alto, del 24% en el medio bajo, del 37,5% en el bajo y cercano al 50% en el estrato muy bajo.
La encuesta también relevó la soledad. En 2025, el 16% de las personas mayores declaró sentirse sola. El informe menciona la pérdida de familiares, amistades, relaciones laborales y otros vínculos a medida que avanza la edad.
También señala diferencias en el acceso territorial a los servicios de salud. La disponibilidad de ambulancias, estudios y atención médica varía según el lugar de residencia, con mayores dificultades en zonas con menor infraestructura sanitaria.
Los principales indicadores relevados para 2024-2025 fueron: 46% con insuficiencia de ingresos, 35,2% con dificultades económicas para acceder a salud o medicamentos, 34% con alta sintomatología ansiosa y depresiva, 18,4% con inseguridad alimentaria y 16% que declaró sentirse sola.
Política
Desde enero de 2027, los senadores nacionales cobrarán más de $13.100.000 brutos por mes.
La cifra surge de una nueva actualización de las dietas. A fines de agosto de 2026, las autoridades del Congreso y los gremios legislativos acordaron aumentos de 1,9% en septiembre, 1,8% en octubre, 1,6% en noviembre y 1,5% en diciembre. El incremento acumulado será de 6,96%.
La remuneración de los senadores está compuesta por 2.500 módulos de dieta, 1.000 módulos por gastos de representación y 500 por desarraigo. Además, el esquema contempla una decimotercera dieta anual, incorporada para compensar el aguinaldo.
Tomando como referencia una dieta de $13,1 millones, cada senador percibiría alrededor de $170,3 millones brutos al año. El cálculo es estimativo porque la cifra informada para enero supera los $13,1 millones. Doce dietas equivaldrían a $157,2 millones y la decimotercera sumaría otros $13,1 millones.
El mecanismo actual fue aprobado por el Senado en 2024, cuando los legisladores volvieron a vincular sus dietas con los aumentos salariales de los trabajadores del Congreso. En 2025, la Cámara alta anuló las subas previstas para julio y agosto y mantuvo las dietas congeladas hasta el 31 de diciembre.
Durante 2026, las actualizaciones volvieron a aplicarse. El último acuerdo paritario llevará así la remuneración mensual por encima de los $13,1 millones desde enero de 2027 y el ingreso bruto anual por encima de los $170 millones, tomando como base los valores actualmente informados.