En números anteriores intentamos poner de manifiesto cómo las relaciones sociales se están trastocando desde que el covid-19 se ha convertido en pandemia. Igualmente es insoslayable que, desde hace ya algunos años, el tablero económico mundial ha virado a posiciones más intransigentes de marcado matiz financiero. La pandemia ha logrado visualizar, a partir de sus consecuencias económicas, cómo lo que se percibía a largo plazo en el desenvolvimiento del Capital, se manifiesta en el actual contexto de crisis económica global: abroquelamiento económico de las grandes potencias (con una marcada tendencia a la idea de “guerra”, en este caso comercial, entre los dos exponentes mundiales por excelencia: EEUU y China), exacerbación “de lo propio” como identidad a partir de la diatriba discursiva llevada a lo dantesco por personajes de la talla de Trump o Bolsonaro, frontera no como un límite sino como una cualidad (y una distinción de pretendida cualidad positiva) y crítica de lo global como norma relacional....