Lo nuevo, lo moderno, siempre será mejor que lo antiguo, mejor de lo que “atrasa”. Para muestra sólo hace falta ver los nuevos modelos de los teléfonos celulares. Así se debe pensar, o por lo menos es como tratan de hacernos pensar desde el marketing o la política, que hoy son casi una sola cosa. Lo que es habitual para artefactos de consumo masivo, desde hace un tiempo también lo es para la gobernabilidad ¿Quién no estaría de acuerdo en cambiar un código penal de 1921?...